Caso Strava, se vuelve a mostrar la importancia de la privacidad en nuestros dispositivos

La privacidad en internet, es un tema hasta el que hace poco tiempo no se le había prestado la atención que merecía.

Cuando se habla de este tema, a uno le viene a la mente las grandes acciones de hackers. Los distintos ataques que sufren las grandes corporaciones, el problema es que nos olvidamos de nosotros.

Cada día estamos auditados, todos los movimientos que hacemos en internet quedan grabados y son vendidos/utilizados a terceras empresas.

Dejando a un lado todas esas las teorías conspiranoicas , en las que se vincula a las escuchas de aplicaciones a través del micrófono, se puede ver que todo es mas simple.

Al entrar en una web y aceptar las cookies, ya das vía libre a que  sigan todos tus movimientos. Lo mismo cada vez que instalamos una aplicación, mas aún si son gratuitas, estamos dando barra libre a la captación de nuestra localización, tiempo que utilizamos la aplicación y así un largo etcétera.

La presencia de dispositivos electrónicos, léase Smartphone, Ordenador, Tablet, SmartWatch o cualquier Wearable, es continua , ya sea por temas profesionales o personales . Estamos sometidos a un continuo tracking.

Y es el último dispositivo mencionado, el wearable, el que ha destapado el escándalo tecnológico.

 

 

Strava, una red social centrada en el running y el ciclismo, publicaba a finales de noviembre de 2017, dentro de sección Lab, el Strava Global HeatMap, un mapa de calor , en él se muestran todos los movimientos de sus usuarios, todas las actividades  subidas a Strava, más de 3 billones de puntos individuales proporcionados por GPS de pulseras de de actividad,  datos más que comprometedores, afectando a la seguridad mundial.

La recolección de datos mostraba las rutinas de soldados de bases militares, muchas de ellas secretas. El siguiente hilo de twitter lo explica claramente.

 

La principal razón de la exposición de los datos se da, por supuesto, por la mala gestión de los desarrolladores de la aplicación. Pero desde luego el usuario también es responsable. Uno no es consciente de todo lo que cedemos cada vez que aceptamos las condiciones del servicio..

El problema viene en el origen, las opciones de privacidad vienen activadas, en favor del desarrollador. Los datos que se ofrecen.

El caso de Strava, un caso entre otros muchos, eso sí, con una mayor repercusión. Nos recuerda lo expuestos que estamos. Dejando aun lado bases militares, personas en situaciones delicadas pueden ser víctimas de un seguimiento.

…velar por la privacidad de los usuarios de una forma mas activa.

Un primer movimiento por parte de las entidades responsables, sería la de velar por la privacidad de los usuarios de una forma mas activa.

Una normativa que obligase a los servicios (RRSS, aplicaciones, sitios web,..) a  proteger al usuario, facilitar la desactivación de la localización en un menú principal, o desactivarlas en origen, no dentro de las opciones de configuración en letra pequeña. Para las personas menos avanzadas en este aspecto es realmente difícil acceder a ellas.

Legislar este tema, no confundir con intervenir , es una de las tareas que deberán afrontar en los próximos años.

 

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